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Dios da una segunda oportunidad

La Biblia dice, que la sangre de Jesucristo, su Hijo, te limpia de todo pecado, porque Dios es fiel y justo para perdonarte si le confiesas tu pecado.  (1 Juan 1:7-9)

Algunos pecados tienen un poder de destrucción mayor que otros pero no importa cuál y por cuanto tiempo lo hayas hecho, Dios es el Dios de la segunda oportunidad  ¿A cuántas personas conoces Tú  que han cometido algún pecado?  ¿Y Tú?

Jesús nos ama con ese amor que es sufrido, benigno, que no se envanece, ni busca lo suyo, no se irrita, no se goza de la injusticia sino de la verdad. Nos ama con ese amor que todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta. Y lo más espectacular es que NUNCA deja de ser. ( I Corintios 13)

Jesús amó profundamente a personas que habían perdido la primera oportunidad para ser buenos, para dar lo mejor a la humanidad, pues habían pecado. Cambió a prostitutas como la mujer samaritana que había tenido 5 maridos, y a la mujer adúltera a quien le dio otra oportunidad, le dijo: Ni yo te condeno. Vete y no peques más. Vemos cómo dio una segunda oportunidad al avaro y ladrón Zaqueo, corrupto cobrador de impuestos, quien en su segunda oportunidad le devolvió dinero a sus agraviados y dio a los pobres también. Dio una segunda oportunidad a David, luego de adulterar con Betsabé, y el segundo hijo de ambos llegó a ser el hombre más sabio y rico sobre la tierra y además un rey pacífico, Salomón. Moisés mató a un hombre y lo enterró en la arena y aun así Dios le da una segunda oportunidad y es escogido para llevar al pueblo de Israel de la esclavitud a la tierra prometida.

No importa lo que hayas hecho o por lo que hayas pasado, Dios te perdona y limpia tu historial. Es como un indulto, Jesús ya pagó por el pecado de todos nosotros al morir en la cruz. Acepta su perdón y disfruta de ahora en adelante de una vida abundante y con propósito. Dios te da una segunda oportunidad.

 

Algo para ti

El nacimiento del Salvador

“En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.». Lucas 2:8-14

El hecho de que el Mesìas fuera anunciado primeramente a los pobres y seguramente oprimidos pastores muestra a la humanidad una diferencia de valores sorprendente. ¡El Rey, nacido en un pesebre y anunciado a los pastores! ¿Qué clase de Rey serìa éste? En este momento Jesús era sólo un bebé, aún no predicaba, ni hacia obras milagrosas, ni perdonaba pecados, pero desde que vino al mundo El sorprendió y confrontó a la humanidad. Para algunos, como los pastores, Jesús trajo alegrìa; para otros temor de ser sustituidos y violencia en contra de otros, como fue el caso de Herodes; para algunas mujeres, como Maria, significó hallar gracia delante de Dios; para hombres como los Magos de Oriente un deseo de adoración. Hoy en dia al anunciar a Jesús en el mundo moderno nos encontramos con diferentes reacciones, algunas de ellas pueden ser agradables y otras no tanto o nada agradables; sin embargo, como el ángel anunció a los pastores y estos a su vez dieron a conocer lo que habian oìdo acerca de Jesús, nosotros – los que hemos oìdo – estamos llamados a anunciar de manera sencilla a Aquel que vino también de manera tan sencilla a mostrarse a nosotros como nuestro Salvador.

 

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