Reflexión sobre hechos 2:1-13

Los creyentes continuaban reunidos en un mismo lugar, probablemente orando y teniendo compañerismo, me pregunto si tal vez estaban recordando una y otra vez las apariciones de Jesús y el gozo que les había producido verse de nuevo con el Maestro resucitado. Pero me pregunto cuánto tiempo más habrían estado en esa situación si no hubiera intervenido el Espíritu Santo con su llegado y trastornado al mismo tiempo que transformando sus vidas y su realidad. Porque lo cierto es que este pasaje refleja a una comunidad que, a pesar de haberse encontrado con el Jesús resucitado, continúa viviendo en derrota, paralización, desánimo y falta de dirección. Únicamente la venida del Espíritu cambia las cosas y les obliga a moverse hacia una realidad de misión en un mundo necesitado. Al leer este pasaje pensaba en mi propia vida, en primer lugar, y en la de muchos que me rodean y que vivimos esta paralización letal. Que es cierto que hemos tenido un encuentro con el Jesús resucitado pero, a pesar de todo, seguimos reunidos en el mismo sitio temerosos de un mundo cada vez más hostil, más cambiante, más autosuficiente y más difícil de entender y en el que aventurarse. Pienso que tan sólo el Espíritu puede cambiar mi realidad interviniendo en mi vida, en mi realidad, en mis temores, inseguridades y desánimos. Por eso, sólo puedo afirmar ¡Ven Espíritu ven! Y, por favor, no me argumentes teológicamente que el Espíritu ya vive en nosotros, ¡Ya lo sé! hablo de experiencia, no de creencia.

Un principio: Sólo el Espíritu puede sacarnos de un letargo mortal.
Una pregunta:¿Qué relación tiene este pasaje con tu vida actual?

Félix Ortiz