Respondiendo al llamado de Dios

Todos  tenemos un llamado y un propósito en la vida. Llamado en griego  “Kaleo” es igual a convocar, llamar, convidar, invitar, etc.  Sabes que estás realizando el llamado de Dios, cuando disfrutas y te  apasiona lo que realizas. De lo contrario podrías estar: insatisfecho/a; frustrado/a; molesto/a, incómodo/a. Es importante conocer nuestro llamado, esto nos da seguridad de que lo que estamos realizando, está en consonancia con lo que Dios ha diseñado para nuestras vidas. El tener un llamado de parte de Dios no implica que no vayamos a tener situaciones difíciles en nuestras vidas. Cada experiencia ayuda en nuestra formación como creyentes. Dios quiere que nuestro carácter sea conforme a su carácter; esto es, que caminemos haciendo el bien, amando, siendo justos, amando la misericordia y siendo humildes delante de Él. Las experiencias de vida son el campo de entrenamiento que nos capacita para ser creyentes eficaces en nuestro servicio a Dios, sin importar el lugar donde nos haya puesto. Porque Dios al que llama capacita y respalda. Filipenses 1.6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

 

Devocionales cristianos