Dios nos envía aliento y consuelo

Seguramente piensas que Pablo era demasiado maduro espiritualmente para sentirse decaído; pero no es verdad. El apóstol por antonomasia y dirigente de la iglesia sufrió desaliento, tensión, inquietudes, y hasta miedo. “Cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo ningún descanso, sino que nos vimos acosados por todas partes; conflictos por fuera, temores por dentro” …