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Fuertes de espíritu pero de corazón tierno

Fuertes de espíritu pero de corazón tierno, así es como Martin Luther King interpreta la premisa que  da Jesús a los apóstoles cuando los envía a predicar: “sed astutos como serpientes, pero inocentes como palomas”. Por fuertes de espíritu, entiende la necesidad de tener una mente aunque abierta a la vez crítica, saber discernir lo falso de lo verdadero, tomar conciencia. Ejercer nuestra capacidad de raciocinio, desentrañar el meollo de la cuestión; no dejar llevarnos por habladurías. Luego tener un corazón compasivo. Si tu mente es racional y analítica pero  tu corazón es frío puedes convertirte en una persona cruel, de ahí la necesidad de cultivar la compasión por el prójimo: esta es la piedra angular. Porque solo es posible ir un paso mas allá cuando nos guiamos por el amor al prójimo. Ver el dolor y no  conmoverse; entonces ¿Cómo podemos generar cambios? A través de la compasión adquirimos perspectiva.

Fuertes de espíritu pero de corazón tierno, para Martin Luther King era una frase que compendiaba la conducta del ser humano frente a los retos que la vida nos plantea.

El habló para personas que no tenían la vida fácil y les enseño las herramientas para trascender el caos aparente de la realidad, en busca de lo justo. Vivimos momentos aciagos. Cuando una persona está a punto de terminar su prestación por desempleo o a punto de perder la vivienda… en momentos así la tragedia campa a sus anchas. Parece que no hay esperanza. Sin embargo a veces, viendo el logro de otras personas que han recorrido caminos, que en esos momentos eran impensables, como Martin Luther King, puede ayudarnos a plantearnos las cosas de una manera distinta. El pasó por momentos muy difíciles, no olvidemos que terminó asesinado por lo incomodo que resultaban sus discursos. A través de la violencia solo se consigue más violencia. Y si algo logramos es a un coste tan alto que no merece la pena. El fin no justifica los medios, por eso hay que cultivar un espíritu fuerte y un corazón tierno.

 

Reflexiones cristianas

 

Respondiendo al llamado de Dios

Todos  tenemos un llamado y un propósito en la vida. Llamado en griego  “Kaleo” es igual a convocar, llamar, convidar, invitar, etc.  Sabes que estás realizando el llamado de Dios, cuando disfrutas y te  apasiona lo que realizas. De lo contrario podrías estar: insatisfecho/a; frustrado/a; molesto/a, incómodo/a. Es importante conocer nuestro llamado, esto nos da seguridad de que lo que estamos realizando, está en consonancia con lo que Dios ha diseñado para nuestras vidas. El tener un llamado de parte de Dios no implica que no vayamos a tener situaciones difíciles en nuestras vidas. Cada experiencia ayuda en nuestra formación como creyentes. Dios quiere que nuestro carácter sea conforme a su carácter; esto es, que caminemos haciendo el bien, amando, siendo justos, amando la misericordia y siendo humildes delante de Él. Las experiencias de vida son el campo de entrenamiento que nos capacita para ser creyentes eficaces en nuestro servicio a Dios, sin importar el lugar donde nos haya puesto. Porque Dios al que llama capacita y respalda. Filipenses 1.6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.

 

Devocionales cristianos