La vida de un cristiano

El apóstol Pablo habló mucho acerca de su propia actitud hacia su vida como cristiano. En Filipenses 3:13,14 por ejemplo se revela una excelente actitud para  cualquier persona que tenga su vida y responsabilidad como cristiano.

Varias observaciones son ofrecidas para una seria consideración:

  1. PONER DILIGENCIA. La vida, si queremos que sea exitosa, requiere de constante atención, esfuerzo y diligencia. Las personas que son profesionales en cualquier carrera deben consagrarse a si mismos constantemente. Asimismo en los negocios, agricultura, deporte u otra carrera, y la vida cristiana no es la excepción. Como dice en1 Pedro 2:1, 2: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación…”
  2. TENER UN PROPÓSITO EN LA VIDA. La vida del cristiano debe tener un propósito. Lo fundamental del cristiano es que tenga un propósito en particular. Mateo 6:22,23 dice: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”. Un problema en la vida de muchos es la doble visión. Tienen deseo de ir al cielo pero su “visión” esta enfocada en la vida actual y en el mundo, y esto no funciona, porque Jesús dijo en Mateo 6:24. “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

III. NO MIRANDO ATRÁS. El énfasis de la vida de Pablo no estaba sobre sus labores pasadas. El apóstol sabia que las responsabilidades hacia Dios son determinadas por las oportunidades de hoy día. Lucas 9:62 dice: “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

  1. PONER UNA META. Finalmente, Pablo afirmó su confianza por el futuro. La victoria final del cristiano era siempre la primera en la vida de Pablo. En 2 Timoteo 4:7,8 dice: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. La meta en la vida de Pablo era la eternidad con Jesucristo, y así debería ser con nosotros hoy en día.

 

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